El misterio de Sanxingdui, del escritor chino oriundo de Sichuan, Redick, y El viejo y el mar, creado por Hemingway en Cuba, aunque pertenecen a géneros diferentes —el primero es una aventura de misterio y el segundo un clásico literario—, muestran similitudes sorprendentes en su esencia espiritual.

Ambas obras construyen la figura de un "hombre duro" que nunca se rinde ante la adversidad.
En El viejo y el mar, Santiago pasa ochenta y cuatro días sin pescar un pez. Finalmente, al octogésimo quinto día, lucha contra un enorme pez espada y, en el viaje de regreso, es atacado por tiburones. Aunque solo regresa con el esqueleto del pez, encarna el espíritu de que "un hombre puede ser destruido, pero no vencido".

Por su parte, en El misterio de Sanxingdui, el detective Redick, inmerso en el caos de la era republicana, se ve envuelto en un misterioso asesinato y se convierte en el principal sospechoso. Debe enfrentarse no solo a múltiples fuerzas, como la "Sociedad de la Resurrección" y los agentes especiales del Ejército de Kwantung japonés, sino también adentrarse en el enigmático sitio de Sanxingdui para lidiar con impactos tecnológicos y éticos que desafían su época. En medio de innumerables peligros, gracias a su ingenio y valentía, logra abrirse paso entre las adversidades. Finalmente, con el sacrificio de detonar el "Ojo del Dragón Candela", reescribe la historia y protege la civilización, demostrando así un espíritu inquebrantable.
Además, ambas obras sitúan la aventura individual en un contexto más amplio.

La lucha de Santiago simboliza el conflicto del ser humano contra la naturaleza y el destino. La investigación de Redick, por su parte, se eleva a una reflexión profunda sobre la continuidad de la civilización y el sacrificio individual, trascendiendo los conflictos personales para adquirir un significado mucho más profundo.
